Una monarquía absoluta

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"El Estado soy yo". Esta conocida sentencia de Luis XIV de Francia resume en pocas palabras la esencia del absolutismo monárquico: un régimen político en el que una persona, el soberano, ejerce el poder con carácter absoluto, sin límites jurídicos ni de ninguna otra naturaleza.

El régimen político más extendido en el siglo XVII es el absolutismo.  El absolutismo del siglo XVIII recibe el nombre de “Despotismo Ilustrado”, que se puede definir como “la utilización de la ideología ilustrada por parte de las leyes absolutas para mantener su absolutismo”.  

Esquema de monarquía absoluta 
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El "Derecho Divino" es el derecho, las leyes de Dios que, según en aquella época, le otorgaban al Rey todo el poder en la tierra. Por creer esto la Iglesia tenía buenas relaciones con los reyes ya que era la "intermediaria" entre Dios y el Rey.

Los reyes españoles fueron absolutistas al igual que los reyes de los otros países (Francia, Portugal, Prusia, Inglaterra, etc.). 
 
Los reyes tenían todo el poder de decisión:
· Legislativo, porque crea las leyes y él las inventa a su gusto.
· Ejecutivo, hace cumplir las leyes controlando a la gente con un aparato estatal o burocrático de funcionarios, ejército y policía.
· Judicial, porque juzga los delitos e impone penas a cumplir de acuerdo a las leyes por él sancionadas y a su opinión personal.
· Religioso, porque el pueblo estaba obligado a ser de la religión del Rey.
· Militar, era el comandante de todos los ejércitos.

Cuando el Rey moría el poder pasaba a su hijo, por ello era hereditario.

El Rey tenía el poder hasta su muerte o renuncia, por ello era vitalicio.

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La Ilustración representó un intento de modernizar y transformar las estructuras del Antiguo Régimen, pero de un modo pacífico y basado en la razón y en la educación.

La Ilustración es un movimiento que afecta a todos los campos del pensamiento: filosofía, política, literatura, ciencias, economía, arte, ...
Introducen reformas judiciales, por ejemplo, suprimiendo la tortura que hasta entonces se había utilizado por los jueces como forma corriente de investigación; y crean multitud de centros educativos, como academias y universidades. Sin embargo, estas reformas se llevan a cabo sin contar con el pueblo; el lema del despotismo ilustrado es “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

Además, rechazan lo que es más importante de la Ilustración: la libertad política. Por eso, la burguesía ilustrada, que al principio apoya la reforma de los reyes, cuando ven que estos no conceden lo más importante, la libertad, se vuelven contra el absolutismo y se producen revoluciones.

En la sociedad del Antiguo Régimen había dos estamentos privilegiados: la nobleza y el clero, y otro no privilegiado que incluía al resto de las personas: burgueses, artesanos, campesinos y grupos marginales. El nombre que se daba a este tercer estamento, al que pertenecía la inmensa mayoría de la población, variaba según los países: podemos llamarlo el pueblo, los comunes, el estado llano o, como en Francia, simplemente el tercer estado.
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Se pasó de una acomodada sociedad estamental donde la nobleza y el clero tenían los principales privilegios, a una sociedad de clases, aunque realmente no se notaron los cambios hasta que posteriormente surgiera la sociedad capitalista, la cual se caracterizó por los siguientes cambios:

-   Los medios de producción (tierra y capital) serán de propiedad privada.
-   La actividad económica se organizará y coordinará con la interacción entre compradores y vendedores (o productores).
-   Los propietarios de tierras quedarán libres para hacer con ellas lo que quieran.
-   Los consumidores podrán gastar cómo y cuando quieran.
-   Uniformizan las leyes, todas son iguales para todos.

Fueron notorios los cambios económicos experimentados por la sociedad, poco a poco fueron resurgiendo del atraso en el que estaban envueltos gracias al movimiento de los ilustrados, y a los cambios que con sus ideas se llegaron a realizar, como con el fin de la monarquía absoluta o con el cambio de la sociedad estamental. 

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También el comercio marítimo a gran distancia resultó producir grandes beneficios en este siglo o la llegada a Europa del oro americano, revolucionarían la economía del antiguo régimen.
 
Por primera vez, en el siglo XVIII, el campesino europeo, después de pagar a la Iglesia, al noble y al rey, queda con sobrante de dinero, que eleva su nivel de vida. Terminan las grandes hambres, epidemias de peste características del siglo XVII.  


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