El Lazarillo de Tormes

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Análisis del séptimo tratado 

Actualizado (2014)
"EL LAZARILLO DE TORMES"
(Séptimo tratado)


 En este tiempo, viendo mi habilidad y buen vivir, teniendo noticia de mi persona el señor arcipreste de San Salvador, mi señor, y servidor y amigo de Vuestra Merced, porque le pregonaba sus vinos, procuró casarme con una criada suya. Y visto por mí que de tal persona no podía venir sino bien y favor, acordé de hacerlo. Y así, me casé con ella, y hasta agora no estoy arrepentido, porque, allende de ser buena hija y diligente servicial, tengo en mi señor arcipreste todo favor y ayuda. Y siempre en el año le da, en veces, al pie de una carga de trigo; por las Pascuas, su carne; y cuando el par de los bodigos, las calzas viejas que deja. E hízonos alquilar una casilla par de la suya; los domingos y fiestas casi todas las comíamos en su casa.

 Mas malas lenguas, que nunca faltaron ni faltarán, no nos dejan vivir, diciendo no sé qué y sí sé qué, de que ven a mi mujer irle a hacer la cama y guisalle de comer. Y mejor les ayude Dios, que ellos dicen la verdad, aunque en este tiempo siempre he tenido alguna sospechuela y habido algunas malas cenas por esperalla algunas noches hasta las laudes, y aún más, y se me ha venido a la memoria lo que a mi amo el ciego me dijo en Escalona, estando asido del cuerno; aunque, de verdad, siempre pienso que el diablo me lo trae a la memoria por hacerme malcasado, y no le aprovecha.

 Porque allende de no ser ella mujer que se pague de estas burlas, mi señor me ha prometido lo que pienso cumplirá; que él me habló un día muy largo delante de ella y me dijo:

- Lázaro de Tormes, quien ha de mirar a dichos de malas lenguas nunca medrará. Digo esto, porque no me maravillaría alguno, viendo entrar en mi casa a tu mujer y salir de ella. Ella entra muy a tu honra y suya. Y esto te lo prometo. Por tanto, no mires a lo que pueden decir, sino a lo que te toca, digo, a tu provecho.

- Señor -le dije-, yo determiné de arrimarme a los buenos. Verdad es que algunos de mis amigos me han dicho algo de eso, y aun por más de tres veces me han certificado que, antes que conmigo casase, había parido tres veces, hablando con reverencia de Vuestra Merced, porque está ella delante.

 Entonces mi mujer echó juramentos sobre sí, que yo pensé la casa se hundiera con nosotros. Y después tomóse a llorar y a echar maldiciones sobre quien conmigo la había casado, en tal manera que quisiera ser muerto antes que se me hubiera soltado aquella palabra de la boca. Mas yo de un cabo y mi señor de otro, tanto le dijimos y otorgamos que cesó su llanto, con juramento que le hice de nunca más en mi vida mentalle nada de aquello, y que yo holgaba y había por bien de que ella entrase y saliese de noche y de día, pues estaba bien seguro de su bondad. Y así quedamos todos tres bien conformes.

 Hasta el día de hoy nunca nadie nos oyó sobre el caso; antes, cuando alguno siento que quiere decir algo de ella, le atajo y le digo:

- Mirad, si sois mi amigo, no me digáis cosa con que me pese, que no tengo por mi amigo al que me hace pesar, mayormente si me quieren meter mal con mi mujer, que es la cosa del mundo que yo más quiero, y la amo más que a mí, y me hace Dios con ella mil mercedes y más bien que yo merezco. Que yo juraré sobre la hostia consagrada que es tan buena mujer como vive dentro de las puertas de Toledo. Quien otra cosa me dijere, yo me mataré con él. 

De esta manera no me dicen nada, y yo tengo paz en mi casa.

Esto fue el mismo año que nuestro victorioso Emperador en esta insigne ciudad de Toledo entró y tuvo en ella Cortes, y se hicieron grandes regocijos, como Vuestra Merced habrá oído. Pues en este tiempo estaba en mi prosperidad y en la cumbre de toda buena fortuna.

De lo que de aquí adelante me sucediere, avisaré a Vuestra Merced."

RESUMEN DEL SÉPTIMO TRATADO

  Lázaro pensaba que gracias a su buen trabajo como pregonero, el Arcipreste de San Salvador decidió casarlo con una de sus criadas. Lázaro estaba encantado con su nueva vida junto a su esposa, pero empezaron a correr rumores sobre una posible relación entre ella y el arcipreste.


  Un día los tres hablaron sobre el tema, el arcipreste lo desmintió todo e intentó tranquilizar a Lázaro. Su esposa allí presente sufrió mucho por todo lo que estaba pasando, pero Lázaro la calmó y decidió no volver a hacer caso sobre lo que los demás dijeran, así nadie intervendría en su felicidad.

  Finalmente llegaría un periodo de estabilidad en su vida, y para él era lo mejor que le podía haber ocurrido. 


ANÁLISIS DEL TEXTO

 Este tratado es de gran importancia, ya que además de ser el último tratado de la obra, es el período en el que Lázaro da por finalizado su largo aprendizaje de la vida, y acepta la deshonra como si fuera un triunfo, ya que aunque contrae matrimonio sin honra, él considera la situación como prospera. Pues se ha independizado y ha dejado de pasar las penurias que vivió en un pasado, llegando a un periodo de estabilidad, que personalmente para él no podía ser mejor.

 El tema tratado es la honra. Aunque finalmente más bien lo que se hace es una parodia del honor, ya que la honra queda limitada a lo superficial y a lo material, ignorando la dignidad.


 Además de Lázaro, los personajes que aparecen en este fragmento son:

  •  El arcipreste de San Salvador, noveno y último amo de Lázaro. Que forma parte del clero.
  • La criada del arcipreste de San Salvador, mujer con la que se casa Lázaro la cual pertenece al proletariado.

Entre los cuales se rumorea que existe una relación sexual. La gente critica que la chica está con Lázaro y a su vez tiene una relación con el arcipreste. 

En el fragmento aparece un tal "Vuestra Merced", pero ¿a quien se refiere?

 El Lazarillo de Tormes se trata de una novela epistolar, es decir, están escritas en forma de carta. Por lo tanto, se supone que a la persona que se dirige llamándola de vuestra merced (usted), es a la persona que lea su carta, ya que si esta fuera dirigida a una persona concreta lo habría especificado. Al tratarle siempre de “Vuestra Merced” se puede pensar que la persona a la que se dirige es de clase una clase social elevada.

 Se deduce que “Vuestra Merced” sería un noble, quizás algún superior del Arcipreste de San Salvador, que le pide a Lázaro que le cuente qué hay de cierto sobre las habladurías en torno a la relación que tiene el Arcipreste con su esposa. A lo que Lázaro decide contarle la historia desde un principio (Y pues vuestra merced pide que le escriba y relate el caso con todo detalle, me pareció mejor empezar desde el principio), relatarle su penoso pasado y su aprendizaje sobre la inutilidad de la honra. Con esto trataría de justificar su consentimiento sobre dicha relación, al preferir el bienestar económico antes que el honor.


TEXTO ARGUMENTATIVO 

En la obra de El Lazarillo de Tormes se pretende explicar a través de ciertas experiencias vividas por Lázaro, cómo ha llegado a encontrarse en esa situación, y por qué ha decidido consentir el posible adulterio de su mujer. Algo, que conociendo como transcurre la vida del personaje, resulta fácil llegar a comprender que finalmente dejara a un lado muchos de sus valores morales, y decidiera ignorar las habladurías de la gente para priorizar su felicidad. Un hecho, que cinco siglos después, podemos ver reflejado en muchos rincones de nuestra sociedad.

No tenemos que irnos muy lejos para encontrar vidas parecidas a la de Lázaro, seguro que si echas la vista sobre tu barrio, tu pueblo o tu ciudad ciudad, te encuentras en muchos rincones con críos que viven en la más absoluta miseria, chavales prácticamente desamparados que se crían en una sociedad egoísta, ambiciosa y llena de arrogancia. Esa misma sociedad que les vende ciertos ideales y valores que supuestamente reflejan como debe ser una persona de provecho. Es fácil convertirse en una persona de esas que llaman honorables, cuando tu alrededor acompaña a ello. Pero no me puedes comparar a aquel que nace en una familia acomodada, recibe una maravillosa educación, y en casa disponen de efectivo para todo lo que le haga falta, con esos críos que han nacido sin nada, y que crecen entre la picardía y el engaño para poder subsistir y no morir de hambre. Porque ni el honor no te llena la barriga, ni una moral limpia te ofrece un cobijo para resguardarte de la lluvia. A esas personas lo único que les queda es su astucia, su única arma para poder sobrevivir en un lugar con tan poca esperanza. Entonces, cómo se puede ser tan hipócrita, cómo puede esa misma gente juzgarte hoy por tus acciones ¿cuándo ayer te daban la espalda ignorando tus problemas?.

Por eso me parece totalmente comprensible la actitud de Lázaro, prefirió consentir un posible adulterio, a cambio de, y por primera vez en su vida, tener cierta estabilidad tanto económica, como sentimental, “dame pan y llámame tonto”. Lázaro deseaba la felicidad y la encontró así. puede que éticamente no fuera el comportamiento más adecuado, pero después de haber tenido una vida tan desgraciada, y haber superado tantas dificultades, no creo que la honra se mida por unos hechos determinados, sino por el conjunto de acciones y decisiones que tomamos a lo largo nuestra vida y especialmente como diría el filosofo Friedrich Nietzsche “Vuestro honor no lo constituirá vuestro origen, sino vuestro fin”.

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Soy diseñador gráfico y web freelance residente en sevilla. Creador y editor de Josantonius, un blog multitemático que posee contenidos en los que se abordan temas variados de interés general; Ciencia, Historia, Salud, Tecnología, Biología, Amor...

 

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